"Busque una rosa amarilla para ti"
Parte 1 "Un asiento vació"
"Cada cuerda un recuerdo, cada nota un sentimiento, cada instrumento una vida, cada melodia un amor"
Las luces.
Todas sobre mi, mientras mis piernas tiemblan a causa de los nervios que no eh podido ahuyentar.
Una gota se sudor cae de mi frente asta mi garganta, tantos ojos puestos sobre mi me aterran y agitan mi respiracion. el vestido azul que mi madre eligio para mi primera presentacion me hace sentir ridicula y exesivamente ostentosa sobre todo por el liston que sostiene mi pelo dorado en una cola de caballo.
El maestro de seremonias me presenta.
Todos aplauden monotonamente.
Siento que se me acaba el aire.
Recorro velozmente al publico con la mirada asta que diviso a la melena completamente blanca de mi madre, y a la mirada soñadora de mi hermano, sin embargo hay un asiento vacio entre ella y un señor robusto de traje gris y una corbata amarillo pálido.
El maestro de seremonias me presenta.
Todos aplauden monotonamente.
Siento que se me acaba el aire.
Recorro velozmente al publico con la mirada asta que diviso a la melena completamente blanca de mi madre, y a la mirada soñadora de mi hermano, sin embargo hay un asiento vacio entre ella y un señor robusto de traje gris y una corbata amarillo pálido.
No vino.
-... quien va a interpretar la lista de...- dijo el presentador antes de que lo interrumpiera y lo hiciera bajar un poco su cabeza para que pudiera susurrarle un cambio de planes.
Tosio para aclararse la garganta-...disculpeme el auditorio ah habido un cambio de planes, la melodia que interpretara la señorita Carol Loncourt, es "busque una rosa amarilla para ti" de Marco Loncourt.-
Los ojos de mi madre se desorvitaron subitamente, habimos quedado en que tocaria "La lista de Schinder", pues era la que mejor interpretaba, pero haberla cambiado por la melodia que mi padre me habia compuesto, que solo habia tocado un puñado de veces y que ademas yo tocaba con varias notas erroneas no fue de su agrado, sobre todo por que las mejores academias de musica de la capital se encontraban presentes, invitadas por mi madre.
Ganas no le faltaron para subir al esenario a jalonearme y convenserme de que era un error lo que estaba haciendo, no obstante, al levantarse de su aciento mi hermano la tomo de la muñeca firmemente y ella cedió, sentándose nuevamente.
Mi hermano me dirijio una sonrisa. Ahora todo estaba en mis manos.
Levante el violin, colocandolo en mi hombro izquierdo, con la derecha tome el arco, cerre los ojos y lo deslice lentamente sobre las cuerdas mientras una nota se introducía en mi oído y envolvía mi corazón.
Perdi la nocion de lo que hacia, deje a mi cuerpo a la deriva de mis emociones y aun así sabia que no me equivocaria ni una sola vez. El arco y la cuerdas se dejaban manipular de una forma muy especial, como si solo hubieran sido hechas para producir esta serie de sonidos tan armoniosos y suaves.
Un violin que contaba una historia, la historia de una rosa amarilla, la historia del un regalo que resivi en mi duodecimo cumpleaños.
Sonidos lugubres y lentos que me recordaban la ultima vez que vi a mi padre.
senti una ligera brisa envolviendome mientras inprovisaba una ligera y casi imperseptible danza sobre el escenario, todo daba vueltas a mi alrededor de forma mareante, llevándome a otro lugar, a otro tiempo.
senti una ligera brisa envolviendome mientras inprovisaba una ligera y casi imperseptible danza sobre el escenario, todo daba vueltas a mi alrededor de forma mareante, llevándome a otro lugar, a otro tiempo.
En la obscuridad a la que sometia mi vision se formo de música y recuerdos el rostro de mi padre, soltando una risa entonada y bella antes de que me dijera "te amo" y entrara a través de las puertas del gigante de hierro, que llamaban tren, cuando el vocero dio la ultima llamada para abordar.
Por un momento pense en abrir los ojos y ver que efecto que estaba causando ante todos los asistentes del recital, pero mis parpados se encontraban fuertemente adheridos por el dolor de que se rompiera esa ultima mirada de cariño y esa mano disiendo adiós.
Mis ojos no tardaron en humedecerse.
El tren provoco un sonido fuerte como el de una olla de vapor, y empezo a moverse.
las lagrimas empezaron rodar por mis mejillas y un par de ellas llegaron a colgar de mi barbilla.
La musica empezaba a acelerar mi respiración.
Las ruedas del gigante de hierro giraron cada vez mas rápido, camine para poder seguir mirando desde el anden a travez de la ventanilla de mi padre y el hizo lo mismo.
Acelere las notas tanto como mis moviemientos de manera frenética.
Pronto caminar no fue suficiente y tuve que empezar a trotar para poder verlo, y en un instante estaba corriendo, el tren aumentaba la velocidad, el anden era cada vez mas pequeño y mi padre solo movia su brazo despidiéndose de mi.
Y en un instante pasaron tres cosas: Se acabo el largo del anden, me detuve, y grite "¡te quiero!" con todas mis fuerzas y con toda mi alma.
Las ultimas notas de la melodia me dijeron que ya era hora de bajar el ritmo.
y haci lo hice.
Me detuve de subito en la ultima nota que crei que merecia ese frenesi, me deje cer sobre mis rodillas, senti como el vestido se extendio en el piso, provocando un pequeño sonido hueco cuando hice impacto con los tablones de madera y los acordes del final, ocho para ser exacta, fueron lentos y lastimeros.
la ultima nota se abrio paso entre las cuerdas y el auditorio.
Silencio.
Abrí los ojos lentamente y vi a una madre desepcionada y de ojos grises vidriosos, a un publico callado y sorprendido y a un hermano orgulloso que se levanto de su aciento mientras juntaba sus manos con fuerza provocando un aplauso, despues otro, y otro, constantemente, después no solo fue el, mi madre lo acompañaba, aplaudiendo, lentamente varias personas hicieron lo mismo, asta que el auditorio entero me aclamo.
Todos, menos un asiento vacio.